Comparativa fondos activos vs indexados

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Una vez tenemos a nuestra disposición fondos indexados, los cuales nos aseguran la obtención de la rentabilidad de los índices (menos una pequeña comisión), ¿cuál es el sentido o misión de los fondos de gestión activa?. Los gestores de estos fondos activos nos prometen que, dado su “talento” para seleccionar las acciones, sectores o países actualmente infravalorados, y desechar aquellos sobrevalorados, van a ser capaces de superar a los índices, ya que estos últimos incluyen todos los títulos, según ellos “sin distinguir entre buenos y malos”.

Se pueden debatir extensamente los argumentos teóricos a favor o en contra de esa supuesta capacidad de los gestores para seleccionar los activos correctos y elegir el momento adecuado para comprarlos y venderlos, pero lo más práctico es analizar los datos históricos existentes, para contrastar si los gestores están cumpliendo lo que nos prometen.

Comparativa fondos activos vs índices

Uno de los principales estudios que analizan los datos históricos para contribuir a este debate es el SPIVA (S&P Indices Versus Active) que publica semestralmente S&P Dow Jones desde 2002. Realizan el análisis para los fondos de las diversas regiones del mundo, siendo el SPIVA® Europe Scorecard el que da cuenta de los fondos europeos. En él, comparan la rentabilidad de los fondos de gestión activa con la rentabilidad de los índices que teóricamente les corresponderían como benchmark, en los últimos 1, 3, 5 y 10 años.

Una cuestión importante de su metodología, para que los resultados sean representativos, es que eliminan el sesgo de supervivencia, es decir, incluyen en la comparativa todos los fondos activos existentes al principio de cada periodo. En otros estudios de este tipo únicamente se tienen en cuenta los fondos supervivientes al final del periodo, lo cual les hace presentar una imagen de los fondos activos más favorable que la real.

El siguiente gráfico presenta un resumen de los resultados del último estudio semestral:

Datos del SPIVA® Europe Scorecard (junio 2020)

Como se puede ver en todas las categorías, tan solo una minoría de fondos activos son capaces de batir a sus índices, disminuyendo progresivamente su número a lo largo del tiempo. Incluso aquellos fondos que lo hacen mejor durante algunos años, acaban sucumbiendo a la tremenda dificultad de batir de forma consistente a los índices. Para el periodo de 10 años, de media únicamente un 5% de los fondos es capaz de mantenerse por encima. ¿Cómo saber con antelación qué fondo estará entre ese puñado de afortunados?. Es destacable también que la categoría de Mercados Emergentes, en la que supuestamente la gestión activa debería “tenerlo más fácil”, debido a ser un mercado menos eficiente, los porcentajes son igual de malos que en los Mercados Desarrollados.

Comparativa fondos activos vs fondos pasivos

Otro interesante estudio para poder evaluar con datos prácticos la disyuntiva entre gestión activa y pasiva es el Morningstar’s Active/Passive Barometer, publicado también de forma semestral.

Se puede decir que la comparación que hace este estudio es “más justa”, ya que en lugar de comparar la rentabilidad de los fondos activos con un índice, cuya rentabilidad es teórica, lo que utiliza como referencia es la rentabilidad media de los fondos indexados (y ETFs) de la categoría Morningstar correspondiente. Otras diferencias respecto al estudio de S&P son que los fondos analizados son americanos, no europeos, y que también se evalúan fondos de renta fija, los cuales van a obtener unos porcentajes de underpeformance similares a los de renta variable. 

Los resultados siguen siendo favorables a los fondos pasivos, aunque los porcentajes sean menos apabullantes que en el SPIVA.

Datos del Morningstar’s Active/Passive Barometer (agosto 2020)

Eligiendo fondos activos “ganadores”

Aún viendo que la mayoría de los fondos activos obtienen peores rentabilidades que los fondos indexados a medio/largo plazo, hay inversores que se siguen aferrando a la existencia de un porcentaje de gestores que han logrado superarlos, y por tanto consideran posible elegir esos fondos ganadores por adelantado. El criterio que pueden pretender utilizar es el de seleccionar aquellos fondos que en los últimos años lo han hecho mejor que el resto, lo cual sería supuestamente un indicador de que esos gestores tienen talento (y no suerte), y podrán seguir superando al mercado en el futuro. Para comprobar qué probabilidades de éxito tienen quienes hagan este tipo de selección, S&P Dow Jones también publica otro informe, llamado Persistence Scorecard, analizando cuántos fondos que han obtenido buenas rentabilidades en el pasado, lo siguen haciendo de forma consistente en el futuro.

Uno de los análisis que hacen consiste en recoger los fondos que en un periodo de 3 años (2014-2016) estaban en el primer cuartil (el 25% con las mayores rentabilidades), y ver cuántos de ellos consiguieron ubicarse en el mismo cuartil en el siguiente periodo de 3 años (2017-2019). Y también para periodos de 5 años (2010-2014 -> 2015-2019).

En el siguiente gráfico se muestra el porcentaje de fondos que no fueron capaces de mantenerse en las primeras posiciones:

Datos del S&P Persistence Scorecard (diciembre 2019)

Es decir, aún seleccionando los fondos activos que mejor lo hayan hecho en los últimos años, sigue siendo tremendamente difícil acertar cuáles van a ser aquellos capaces de mantener una constancia en sus rentabilidades en el futuro.

En resumen, lo que los datos históricos muestran es una clara incapacidad por parte de la práctica totalidad de los gestores activos para batir consistentemente a sus índices, a pesar de ser ésta su única razón de ser, y que estos malos resultados se producen tanto en los distintos mercados desarrollados como en otros considerados menos eficientes como los emergentes, las small-caps o la renta fija.

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