Elegir el vehículo de inversión

Una vez que tenemos más o menos clara la asignación de activos que queremos tener en nuestra cartera, tenemos que elegir el vehículo de inversión que utilizaremos. Disponemos de cuatro opciones:

  • Fondos de inversión
  • ETF
  • Roboadvisors
  • Planes de pensiones indexados

Antes de analizar las diferencias entre todas las opciones, veamos la principal semejanza de las tres primeras opciones: la fiscalidad de la retirada de dinero.

Impuestos en la retirada de dinero de la inversión

En España, al retirar dinero de una inversión se pagan impuestos por el dinero ganado con dicha inversión (plusvalía). Si no se ha ganado dinero con la inversión (o se ha perdido), no se pagará ninguna clase de impuestos. El porcentaje pagado por este impuesto irá del 19% al 23%, según la cantidad de la plusvalía. Además, se puede compensar la plusvalía de una inversión con las pérdidas de otra.

Hay que tener en cuenta que solo se pagan impuestos sobre la plusvalía (el dinero ganado) y que solo se pagan al retirar el dinero de la inversión. Por ejemplo, si se invierte 1.000 euros y al cabo de unos años se retira la inversión cuando esta vale 1.200 euros, se pagarán impuestos únicamente sobre los 200 euros que se ha obtenido de beneficio. Si asumimos un porcentaje del 19%, se pagarán 38 euros de impuestos. Por lo que el beneficio neto de la inversión será de 162 euros.

Cuando se retira solo una parte del dinero que hay acumulado en un fondo, Hacienda considera que se están retirando las participaciones que se compraron en un primer lugar. Es lo que se conoce como método FIFO: First In, First Out. Por ejemplo, una persona invierte 1.000 euros en un fondo (supongamos que compra 10 participaciones a 100 euros cada una) y al cabo de un tiempo las participaciones suben a 150 euros (tendría 1.500 euros invertidos). Como la inversión ha ido bien, invierte otros 1.500 euros (compra 10 participaciones por 150 euros cada una) en el mismo fondo. Sin embargo, al cabo de un tiempo, sin que la inversión haya cambiado de valor, retira 2.100 euros del fondo (vende 16 participaciones). Al sacar el dinero, Hacienda considera que 1.500 euros son de las primeras 10 participaciones que se compraron (al comprarlas a 100 euros y venderlas a 150 euros, pagará la plusvalía por los 50 euros de beneficio obtenido por cada participación; en total, la plusvalía de 500 euros) y los 600 euros restantes son de 6 de las participaciones que compró después (al comprarlas y venderlas al mismo precio, no hay beneficio, por lo que no pagará impuestos).

Invertir mediante fondos de inversión

Hemos visto que al retirar el dinero de una inversión, se pagan impuestos por el beneficio obtenido. ¿Pero qué pasa si se quiere retirar el dinero de una inversión para introducirlo en otra? Al retirar el dinero de la primera inversión habrá que pagar impuestos, por lo que el dinero introducido en la segunda inversión será menor que el que había en la primera.

Una forma de evitar este problema es utilizar fondos de inversión, ya que estos poseen traspasabilidad fiscal. Es decir, se puede traspasar el dinero de un fondo de inversión a otro sin tener que pagar impuestos en el proceso (la única desventaja es que el dinero está unos 2-3 días fuera del mercado mientras se realiza el traspaso). De esta forma, se consigue posponer el pago de impuestos a cuando realmente se vaya reducir la cantidad de dinero invertido y, mientras tanto, la inversión sigue creciendo. Esta característica presenta varias ventajas respecto a otros vehículos de inversión:

  • Cambio de productos. Si ya tienes dinero invertido en algún fondo de inversión, podrás traspasarlo para crear una cartera Boglehead sin tener que pagar impuestos en el proceso.
  • Rebalanceo. Con el paso del tiempo es probable que los porcentajes asignados a cada fondo de la cartera se descompensen respecto al porcentaje inicial. Al utilizar fondos de inversión, se pueden realizar traspasos parciales de unos fondos a otros para que los porcentajes sean iguales a los deseados.
  • Cambiar de fondo. Durante los últimos años han surgido nuevos fondos de inversión indexados con unos gastos corrientes (TER) menores. Los fondos recomendados hoy en día puede que no sean de los mejores dentro de unos años, pero se podrá traspasar el dinero de unos a otros.
  • Cambiar de banco o broker. Si el banco o broker donde esté contratado el fondo cambia sus condiciones, se podrá cambiar a otro fondo de otro banco o broker fácilmente. Además, si el banco de origen y el de destino poseen el mismo fondo, es posible realizar un “cambio de comercializador”. De esta forma, se mantiene el mismo número de participaciones (no se está fuera del mercado en ningún momento, como sí pasa en los traspasos), aunque suele tardar más tiempo en realizarse (desde varias semanas hasta varios meses).
  • Optimización fiscal en las retiradas de dinero. Cuando se desee retirar parte del dinero de la inversión, se puede retirar de los fondos que menos rendimiento hayan tenido (en muchos casos, los fondos de renta fija). De esta forma, se minimizará la cantidad de impuestos pagados en plusvalías. Como la cartera habrá quedado descompensada, se realizará un traspaso entre fondos para rebalancear la cartera.

Otra de las principales características de los fondos de inversión es la ausencia de comisiones de compraventa (al menos entre los fondos indexados que recomendamos). Esto presenta varias ventajas respecto a otros vehículos de inversión:

  • Igualdad de condiciones. Un pequeño y un gran inversor pueden aspirar a conseguir la misma rentabilidad. La cartera recomendada para ambos será la misma.
  • Aportaciones periódicas. Se puede aportar dinero a la cartera todos los meses sin que se penalice que las aportaciones sean de un pequeño importe.
  • Retiradas periódicas. De igual forma, si se quiere disponer del dinero poco a poco, se podrá realizar retiradas mensuales (o con la frecuencia que queramos) dejando el resto del dinero invertido mientras tanto.

Otro punto a favor de los fondos de inversión es que es más o menos sencillo operar con ellos. A la hora de elegir un fondo indexado solo tendremos que tener en cuenta a qué índice sigue, los gastos corrientes (TER) del fondo, si el banco o broker donde se contrate cobra alguna comisión de custodia o similar, y si el fondo es de réplica física o sintética. Veamos qué significa esto último.

Un fondo de réplica física es aquel que posee todas (o la mayoría) de las acciones que componen un índice, por lo que su comportamiento será muy similar al del índice. Por su parte, un fondo de réplica sintética asegura el comportamiento del índice mediante instrumentos complejos como contratos derivados. La principal ventaja de un fondo de réplica sintética es que no se le retiene ninguna cantidad por el cobro de dividendos. Sin embargo, a un fondo de réplica física domiciliado en Irlanda o Luxemburgo (la mayoría de los fondos indexados a los que tenemos acceso en España están domiciliados allí) se le retiene un 30% de los dividendos de las acciones de Estados Unidos (otro enlace). Debido a ello, habrá diferencias en el rendimiento de ambos fondos, que serán mayores cuanto más dividendos repartan las empresas. En los últimos años la rentabilidad por dividendo ha rondado el 2%, por lo que la diferencia de rentabilidad anual a favor de los fondos sintéticos ha supuesto en torno a 0,6% (el 30% de un 2%) en un fondo de Estados Unidos. Sin embargo, los fondos sintéticos presentan un riesgo de incumplimiento de las obligaciones de la contraparte de los productos sintéticos contratados. Por lo tanto, se recomienda utilizar fondos de réplica física.

Por último, podemos diferenciar los fondos ofertados según si son de clase limpia o no. Muchas de las gestoras de los fondos de inversión que ofertan los bancos o brokers pagan una comisión (retrocesión) al banco o broker. Esta comisión suele ser una parte de lo que gana la gestora mediante los gastos corrientes (TER) del fondo. Para compensar esta comisión, los gastos corrientes de estos fondos, conocidos como de clases no limpias, suelen tener un TER más alto.

Existen otros fondos, de clases limpias, en los que la gestora no paga nada al banco o broker por ofrecer su fondo. Gracias a ello, los gastos corrientes de estos fondos son bastante más bajos. Aunque como inversores buscamos los gastos más bajos, el banco o broker no gana nada al ofrecerte el fondo. Por lo tanto, puede que solo ofrezca esas condiciones de forma temporal para captar clientes. De todas formas, gracias a la traspasabilidad fiscal de los fondos, podremos cambiar de entidad si eso pasa.

La mayoría de los fondos de las gestoras Vanguard, Fidelity e iShares de bajo TER son de clases limpias. Los fondos de la gestora Amundi los podemos encontrar en clases limpias (“RE”, “RHE”) o no limpias (“AE”, “AHE”), estos últimos con un TER ligeramente superior.

Aquí puedes ver un listado de los fondos de inversión de réplica física y un listado de comercializadoras donde contratarlos. También puedes ver una posible recomendación de carteras, aunque no olvides fijar el nivel de renta fija en función de tu perfil de inversor.

Invertir mediante ETF

Una alternativa a los fondos de inversión son los ETF (Exchange Traded Fund). Este vehículo de inversión se comercializa en bolsa y su compra o venta se realiza como si fuese una acción, a través de un broker. Los ETF presentan varias ventajas y desventajas respecto a los fondos de inversión.

Una de las principales ventajas es que existe una mayor oferta de ETF que de fondos de inversión, aunque es cierto que últimamente también está creciendo la oferta de fondos indexados. Esta mayor oferta provoca:

  • Menores gastos corrientes (TER). Es más sencillo encontrar algún ETF con un menor TER que el fondo de inversión correspondiente. Aunque esta diferencia ha disminuido bastante en los últimos años gracias a la nueva oferta de fondos, todavía sigue vigente.
  • Activos más específicos. Es posible encontrar ETF que sigan índices que no podemos encontrar en fondos (empresas pequeñas de países emergentes, por ejemplo).

Hemos visto antes que a los fondos de inversión de Irlanda y Luxemburgo se le retiene un 30% de los dividendos de las acciones de Estados Unidos. Sin embargo, a los ETF domiciliados en Irlanda (aquellos cuyo código ISIN empieza por “IE”) se les retiene solo un 15%. En el caso de los ETF domiciliados en Luxemburgo (aquellos cuyo código ISIN empieza por “LU”) la retención es del 30%, por lo que no se recomienda usarlos para índices en los que Estados Unidos tenga un peso importante. Como hemos visto antes, en los últimos años esta diferencia ha supuesto en torno a un 0,3% extra de rentabilidad en un ETF que siga a un índice de Estados Unidos respecto a un fondo de inversión similar. Igual que pasaba con los fondos, los ETF de réplica sintética no sufren ninguna retención de dividendos, pero tienen un mayor riesgo, ya que ofrecen el mismo comportamiento que el índice mediante instrumentos complejos como contratos derivados. Por lo tanto, se recomienda utilizar ETF de réplica física para evitar este riesgo extra.

Por último, existen otras ventajas en los ETF respecto a los fondos, como una mayor transparencia: la cartera de acciones de un ETF es siempre pública y existe más información para el pequeño inversor sobre su composición, riesgos de contraparte y fiscalidad. Otra ventaja, es que si el mercado bursátil donde cotiza el ETF está abierto, las órdenes de compraventa se realizan de forma inmediata. En el caso de los fondos, las órdenes se realizan con el valor de cierre del día, o incluso de varios días posteriores.

Por otro lado, una de las grandes desventajas de los ETF es que no poseen traspasabilidad fiscal. Esto nos obliga a pagar impuestos antes de que estemos en fase de retirada de dinero, entre otros inconvenientes:

  • Rebalanceo. Si los porcentajes de los fondos no varían mucho de los originales, se puede rebalancear con las aportaciones periódicas. Sin embargo, si los porcentajes difieren mucho de los deseados, habrá que vender parte de unos ETF para comprar otros (pagando la plusvalía correspondiente).
  • Cambiar de ETF. A veces un ETF puede desaparecer, fusionarse en otro o cambiar el índice que sigue. O simplemente queremos pasar la inversión a otro ETF con mejores condiciones. En estos casos tendremos que vender un ETF y comprar otro, pagando impuestos entre medias.
  • Cambio de banco o broker. Si el banco o broker con el que fue contratado un ETF cambia sus condiciones y se desea traspasar los ETF a otro broker, habrá que pagar un importe por el traspaso.

Otra desventaja que poseen los ETF es que muchos brokers cobran una comisión anual fija por mantener la cartera y/o cobran una comisión por cada compra o venta realizada. Esto provoca:

  • Desigualdad de tamaños. Estas comisiones fijas tienen un mayor impacto en carteras pequeñas. Ten en cuenta que una comisión de 10 euros mensuales supone un gasto del 1% anual en una cartera de 12.000 euros.
  • Aportes y retiradas menos periódicas. Al pagar por cada compraventa, se tiende a esperar a acumular más dinero antes de realizar una aportación (que se realizará a un único fondo), por lo que el dinero está menos tiempo invertido. Algo similar pasa con las retiradas de dinero.
  • Rebalanceo. Al vender un ETF para comprar otro, además del pago de la plusvalía, se realizan dos operaciones, cada una con su respectiva comisión. Si la cartera posee muchos fondos a rebalancear, estas comisiones se multiplican.

Por último, los ETF requieren una formación mayor para elegir bien por qué ETF optar: el índice que sigue, sus gastos corrientes, dónde está domiciliado el ETF, si la gestora suele reducir el TER de sus ETF, elegir la bolsa en la que lo compramos de todas en las que cotiza, tener en cuenta el spread de compra-venta en función de la liquidez de los subyacentes… entre otros factores.

Debido a estos inconvenientes, los fondos de inversión suelen ser la opción más recomendable para un número considerable de inversores. Sin embargo, habrá otros inversores a los que el uso de ETF sí que les convenga. Dependerá de la situación de cada uno. Además, como veremos más adelante, también existe la opción de combinar una cartera con fondos y ETF para intentar conseguir lo mejor de cada vehículo de inversión.

Aquí puedes ver un listado de ETF de réplica física y un listado de comercializadoras donde contratarlos. También puedes ver una posible recomendación de carteras, aunque no olvides fijar el nivel de renta fija en función de tu perfil de inversor.

Invertir mediante roboadvisors

Como hemos visto a lo largo de la guía, crear y mantener una cartera Bogleheads no requiere mucho esfuerzo, ya que básicamente consiste en:

  • Elegir la asignación de activos de la cartera.
  • Contratar los fondos.
  • Rebalancear la cartera de vez en cuando para que los porcentajes no se desvíen demasiado de los originales.

Sin embargo, en los últimos años ha proliferado un servicio automatizado para gestionar carteras indexadas conocido como roboadvisors. En primer lugar, se suele realizar un test para asignar una cartera más agresiva o más conservadora en función del tipo de inversor. Una vez hecho el test, el inversor ya no tiene que hacer nada más, ya que el roboadvisor se encarga de contratar los fondos de inversión y de rebalancearlos cuando los porcentajes difieran de los originales. Además, en muchos servicios se pueden programar aportaciones periódicas mensuales.

La mayoría de los roboadvisors utilizan fondos de inversión para invertir el dinero, por lo que la cartera será similar a la que podamos hacer nosotros mismos, pero con rebalanceo automático. Sin embargo, al TER de los fondos utilizados hay que sumarle una comisión de custodia y la comisión que se lleve el propio roboadvisor. Esto provoca que los gastos totales sean bastante superiores a si construimos la cartera por nuestra cuenta.

Si bien todo inversor debería tratar de reducir las comisiones al máximo posible, también debería buscar la simplicidad y seguir el rumbo con la inversión a largo plazo. Habrá quien prefiera reducir más las comisiones gestionando su propia cartera, pero habrá quien opte por un roboadvisor, programar aportaciones periódicas, despreocuparse y dormir algo mejor por las noches (que no es poca cosa).

Aquí puedes ver una comparativa de los roboadvisors.

Invertir mediante planes de pensiones indexados

El último vehículo de inversión disponible son los planes de pensiones indexados. En la práctica, se comportan de manera similar a los roboadvisors que hemos visto antes. Primero, suelen realizar un test para adaptar el perfil (más agresivo o más conservador) de la cartera. A continuación, contratan la cartera (normalmente mediante ETF) y el inversor no tiene que hacer nada más.

La gran diferencia respecto a los roboadvisors, es que los planes de pensiones se benefician de una fiscalidad diferente. El dinero invertido en un plan de pensiones se puede desgravar en la declaración de la renta hasta 2.000 euros anuales o el 30% de los rendimientos netos del trabajo y actividades económicas (el valor que sea menor de ambos).

En la práctica, es como si el estado estuviera haciendo un préstamo para invertir a interés cero. Supongamos el caso de una persona que tenga un tipo marginal del 30% del IRPF y quiera invertir 2.000 euros brutos de su salario en un fondo de inversión o ETF. Tras el pago del IRPF, le quedarán 1.400 euros para invertir. Sin embargo, sí que podría invertir los 2.000 euros en su totalidad utilizando un plan de pensiones.

Los planes de pensiones indexados tienen unas comisiones mayores que construir una cartera uno mismo, ya que a la comisión de los ETF hay que sumarle la comisión de custodia y la de la empresa que ofrece el servicio. Sin embargo, la ventaja inicial en el dinero aportado puede llegar a compensar, según el caso, una mayor comisión en la cartera.

Al retirar el dinero de un fondo de inversión o ETF, solo se pagan impuestos (entre 19 y 23%) sobre el dinero ganado en la inversión. Sin embargo, como el dinero de los planes de pensiones nunca ha pagado impuestos, habrá que pagarlos sobre todo el dinero retirado y no solo del beneficio obtenido. Además, el dinero retirado de un plan de pensiones tributa como rendimientos del trabajo (no como renta del ahorro). Por lo tanto, el porcentaje de impuestos a pagar variará según el tramo del IRPF en el que se esté. Además, hay que tener en cuenta que si se retira mucho dinero en un mismo año, puede hacer subir el tramo de IRPF y provocar que se pague un alto porcentaje de impuestos por el dinero retirado. Por ello, se aconseja retirar el dinero de los planes de pensiones de manera fraccionada a lo largo de muchos años.

Otra característica de los planes de pensiones es que cuentan con traspasabilidad fiscal, aunque utilicen ETF, por lo que se puede rebalancear la cartera sin pagar impuestos y se puede traspasar el dinero invertido en un plan de pensiones a otro plan de pensiones de otra entidad.

Además, desde el año 2020 los planes de pensiones no sufren ninguna retención de los dividendos de Estados Unidos. Como hemos visto antes, esta ventaja fiscal ha dado en los últimos años un rendimiento extra en torno al 0,6% anual respecto a un fondo de inversión en la parte de la cartera con acciones de Estados Unidos. Por ejemplo, en el perfil 10/10 de Indexa Capital las acciones de Estados Unidos suponen el 45% de toda la cartera. Por lo tanto, el beneficio por la no retención de dividendos supondrá en torno a un 0,27% (el 45% de 0,6%) de rendimiento extra respecto a una cartera de fondos similar. Ese plan de pensiones tiene unos costes de 0,63%. Por lo tanto, habría que comparar el 0,15% de TER que puede tener una cartera de fondos con 0,36% (0,63% – 0,27%). La diferencia ya no es tanta y gracias a la fiscalidad de los planes de pensiones, pueden salir bastante beneficiados.

Un último factor a considerar es que el dinero invertido en un plan de pensiones no se puede retirar en cualquier momento. Solo podrá retirarse el dinero durante la jubilación, un paro de larga duración, una enfermedad grave o una invalidez laboral. Además, desde 2025 se podrá retirar el dinero que se invirtió hace al menos 10 años, aunque no se cumpla ninguno de los supuestos anteriores. Por otro lado, si bien hay que tener en cuenta que la legislación de cualquier vehículo de inversión puede cambiar en cualquier momento, los planes de pensiones han sufrido varios cambios y son más o menos frecuentes las noticias sobre otros posibles cambios. Debido a estas limitaciones a la hora de retirar el dinero en caso de querer disponer de él, se suele aconsejar que el plan de pensiones no suponga un porcentaje muy elevado del total de dinero que una persona tenga invertido.

Para saber si compensa o no utilizar un plan de pensiones, cada inversor tendrá que hacer sus propios números teniendo en cuenta el tramo de IRPF que paga en la actualidad y el tramo que prevé que pague cuando retire el dinero. Cuanto mayor sea el tramo que paga actualmente (y menor el que tenga durante las retiradas de dinero), más rentable le será utilizar un plan de pensiones. Si los números son positivos a favor de los planes de pensiones, tendrá que estimar si la diferencia de rentabilidad compensa una menor disponibilidad del dinero y no poder retirarlo todo de golpe sin pagar un elevado porcentaje de impuestos.

Aquí puedes ver una comparativa de los planes de pensiones indexados.

Combinar varios vehículos de inversión

Lo primero a tener en cuenta si se utilizan varios vehículos de inversión es que no se debería tener contratado el mismo fondo o ETF en varios sitios, ya que se podría tener problemas con Hacienda si no se aplica el método FIFO correctamente. Por ello, se recomienda no utilizar varios roboadvisors, ya que suelen repetir fondos.

Uno de los problemas más comunes de los planes de pensiones es la falta de disponibilidad del dinero invertido. Por ello, se suelen combinar junto a otro producto en el que se pueda retirar el dinero invertido en caso de querer disponer de él (fondos, ETF o roboadvisor).

Otra posible combinación es la de fondos de inversión y ETF. Con esta combinación se pretende conseguir las ventajas de los fondos (traspasabilidad fiscal y ausencia de comisiones de compraventa) y de los ETF (menor TER y menor retención de los dividendos de las empresas de Estados Unidos) a la vez que se intenta minimizar las desventajas de ambos.

Por último, hay que tener en cuenta que algunos servicios como los roboadvisors o los planes de pensiones indexados puede que sobreponderen algunas regiones e infraponderen otras. Al combinarlos con una cartera hecha por nosotros mismos, podemos tenerlo en cuenta para compensar este sesgo y que todo el dinero invertido siga la capitalización de los índices.

Entonces, ¿qué vehículo de inversión se recomienda utilizar?

Dependerá de lo que busque cada uno. Tomemos los fondos de inversión como punto de partida, ya que ofrecen unas comisiones bajas y bastante libertad al inversor (gracias a la traspasabilidad fiscal y a la ausencia de costes de compraventa).

Si se posee una cartera de gran tamaño (donde las comisiones anuales o de compraventa sean casi despreciables) y se quiere reducir al máximo las comisiones y la retención de dividendos, se puede optar por ETF (o combinar fondos y ETF). Eso sí, a costa de renunciar a algunas ventajas que presentan los fondos.

Si se prioriza no tener que preocuparse en absoluto de la cartera de inversión, a costa de renunciar a algo de rentabilidad, se puede optar por un roboadvisor.

Por último, si se posee un sueldo alto y se tiene claro que se quiere disponer de parte del dinero poco a poco y no de golpe, se puede optar por un plan de pensiones indexado para una parte de la cartera.